Diario Gramma
26 de Junio, 2007
La Habana.- Poseedor de una voz en plenas facultades, subiendo a increíbles tonos altos y un estilo en el que mezcla los melismas del cante jondo con nuestra música, Moncho se ha ganado con razón un crédito de intérprete singular y el sobrenombre artístico de El Gitano del Bolero. Lo demostró en su concierto único en el XXI Festival Internacional Boleros de Oro, en el capitalino teatro Karl Marx.
Cantó como si la emotividad fuera algo a buscar en el diccionario. Dicharachero y de su singular gracejo y sinceridad, expresó placer al estar de nuevo rodeado del pueblo cubano.Moncho interpretó Historia de un amor, de Carlos Eleta Almarán; Llévatela, que Armando Manzanero le escribiera y aún sigue cantando con igual acogida que cuando la estrenó hace 47 años, a las cuales sumó Contigo aprendí, Esperaré y Voy a apagar la luz, también del compositor yucateco; La vida es así, que su amiga recién desaparecida Rocío Durcal hiciera popular y él recreó; en catalán Penélope, de su compatriota Joan Manuel Serrat; No me platiques más, de Vicente Garrido, y otras muchas,incluyendo los bises que sonaron como de estreno y en las cuales demostró cómo el tiempo sigue jugando a su favor.
El músico José Loyola, presidente del Festival, agradeció a Moncho haber cumplido con su compromiso, hecho en septiembre pasado, de venir a esta fiesta del bolero. Le entregó la Distinción de Miembro de Honor de la UNEAC y una serigrafía de Roberto Fabelo.
Elogiable el acompañamiento de la Orquesta del ICRT conducida por un pianista notable, magnífico esta noche, Tony Olav Sabater, director musical de Moncho. Y si hubiera que calificar el concierto, habría que hacerlo sirviéndose del título de la canción con la que lo abrió, Inolvidable, de nuestro Julio Gutiérrez. |